18 de diciembre de 2011

Maze Runner Trilogy

Vaya, ya hasta se me había olvidado que cuando leía un libro ponía algún comentario aquí (así de descuidado tengo este espacio), en fin... El punto es que acabo de terminar de leer la trilogía "Maze Runner" integrada por The Maze Runner, The Scorch Trials y The Death Cure de James Dashner.

Básicamente se trata de una serie de experimentos realizados por WICKED (CRUEL en español) con el afán de encontrar la cura para una rara enfermedad creada y liberada por el hombre para controlar el crecimiento de la población. Thomas, un chico de 16 años, y los "gladers" o habitantes del Área (Glade) son parte de estas "variables" y a lo largo de la saga es sometido a las pruebas más extremas que el hombre puede diseñar.

Al inicio he de admitir que uno no les ve mucho futuro pues son hasta eso bastante "ligeros", pero conforme avanzan los capítulos te vas enganchando hasta que ocurre lo inevitable: los capítulos son tan cortos que aplicas el "uno más y ya" y así te la llevas hasta el final.

Cada uno de los libros tiene sus momentos y llegan a ser stressantes o incluso hay puntos en los que quieres darle un sape al dichoso Thomas. Ahí es cuando el texto, a mi parecer está muy bien logrado, sin embargo, hay veces que pareciera que ha llegado a un callejón sin salida en la historia y lo resuelve con lo primero que se le vino a la cabeza en ese momento o con la cosa más simple del mundo, sobre todo en The Death Cure.

En fin, si me preguntan, sí, se los recomiendo. A mi me agradaron bastante sobre todo porque son diferentes a toda la ficción que había leído antes. Son un poco fatalistas porque presentan un escenario que desafortunadamente no suena tan irreal para un futuro y tienen ese encanto de discursos como Lost o The Matrix.

Ah sí, una última cosa: léanlos en inglés, la traducción en español es muy rara y demasiado adaptada, la verdad no me gustó, pero bueno, ustedes tienen la última palabra.

2 de noviembre de 2011

La vida privada en público

Hace poco tiempo estaba escuchando y leí por algún lado que hay que tener cuidado con las redes sociales, sobre todo con aquellas en las que se pueden compartir fotos.

Es ya bien sabido que en cuestiones, digamos "sentimentales", un status mal escrito o puesto en el momento y lugar equivocados podría provocar una catástrofe (sic). Sin embargo, este fenómeno se está extendiendo al ámbito laboral.

Dicen que Facebook en particular, está siendo una herramienta por demás útil para los reclutadores y para los jefes. Estas personas, quienes con tal de conocer y tener una mejor perspectiva de sus empleados, acceden a estos sitios y encuentran una fuente inagotable de información.

En ocasiones se topan con comentarios sobre la oficina, sobre el jefe mismo o imágenes de la última fiesta en la que al fondo se ve al "stalkeado" en calidad de bulto rodeado de botellas de tequila, cerveza, aguarraz o lo que le guste tomar. Al parecer esa es la gota que derrama el vaso porque el lunes siguiente la primera instrucción del día es presentarse en Recursos Humanos.

Personalmente no conozco ningún caso que pruebe que esto que dicen es cierto, sin embargo, me pregunto si una razón lo suficientemente válida como para darle cuello una persona. A mi me parece que no necesariamente una foto o un status es directamente proporcional a la eficiencia de alguien.

Se puede tener una idea de cómo es una persona con las fotos que pone o sus tweets, pero de eso a que sea mala y se le niegue la oportunidad de intentar en un nuevo trabajo... por favor... Hay veces que los cirujanos se van a un palenque y llegan a operar en "vivo". Si los pacientes no se enteran pues no pasó y esperemos que todo salga bien.

Por otro lado, ¿está bien que los reclutadores o jefes metan la nariz en nuestro Facebook o Twitter? Si no los hemos admitido como "amigos" o "seguidores" ¿se vale que anden urgando sólo para ver qué encuentran? Admito que derepente publicamos pura babosada pero de eso a que ya no puedas poner lo que se te pega la gana sólo porque te andan checando pues...

Una solución sería poner todo en modo privado y lo que sigue y ya, pero volvemos a lo mismo: si no eres un as de estas madrinolas y no lo tienes privado, ¿te vas a limitar en lo que publicas?

En fin... podría seguir divagando sobre esto pues se me ocurren muchas cosas, pero me gustaría saber qué piensan ustedes.

Voluntad

Había pensado en redactar un post describiendo lo maravillosos que habían sido los Juegos Panamericanos, lo bien que la pasé, mis nuevos amigos, etc., etc., etc... peeero creo que eso ya quedó bastante claro con mis status Facebook y y mis tweets.

En vez de eso prefiero rescatar ciertos aspectos de esa experiencia dadas las situaciones que se han dado en el lugar donde trabajo.

Creo que una de las cosas que más me gustó y que más me impactó desde el momento en que me convertí en voluntaria de JP es el ambiente, el clima, la vibra o como quieran llamarle. No importa la sede, el evento o la hora, todos los que estábamos era por mero gusto, incluso los que sí recibían pago. El simple hecho de querer estar ahí y ser parte de todo eso hacía que las levantadas a las 5 a.m. y las mega 'ingas ni se sintieran.

Ahí, aunque los voluntarios fuéramos el eslabón más bajo de la cadena alimenticia, los superiores no te trataban como tal así estuviéramos hablando del productor en jefe de ISB*. Había gente de muchos países hablando en diferentes idiomas y aún así, por más ruda que se pusiera la cosa, el apoyo a quien lo requiriera era un hecho; la mentalidad sobrepasaba al mood o al carácter.

Eso me hace preguntarme cuál es la diferencia con los lugares de trabajo. ¿Acaso será que no todos los que estamos en el edificio de la empresa realmente deseamos vivir ahí? ¿O tal vez no nos gusta lo que hacemos? ¿Elegimos mal? ¿O simplemente los superiores nos hacen la vida de cuadros?

Tal vez sea un poco de todo, y aún así lo más triste es que en muchas oficinas se da lo que plantea la última pregunta. ¿Por qué? ¿Con qué derecho? ¿Por qué no se dan cuenta de que los empleados son lo más importante? A fin de cuentas, los jefes o superiores también son empleados, pero vaya que ellos sí se dan su importancia. No digo que todos sean así, pero he tenido ejemplos muy cercanos que no bueno...

Realmente no sé si llegué a algún lado con este post, pero tenía que sacarlo de alguna manera. La gran mayoría me puede decir que así es la vida y así es el trabajo y está bien, puede que así sea pero no existe algo que mande que así debe ser.


*ISB es la empresa productora española encargada de la transmisión internacional de eventos deportivos de gran nivel. Estuvo a cargo de Guadalajara 2011 y el próximo año tomarán el control de Londres 2012.

9 de agosto de 2011

Espejito, espejito...

Aprovechando que no tenía mucho qué hacer el pasado domingo, me puse a buscar algo que ver en la tv y me encontré con "Style by Jury". Ya había visto dos o tres programas de makeovers, pero este tiene la particularidad de que pasan a un montón de desconocidos a un estrado y, literalmente, te juzgan por cómo te ves.

De acuerdo a lo que hemos aprendido, eso no se hace, sin embargo es una práctica que hacemos todos los días en repetidas ocasiones y, aceptémoslo, nos gusta andar viboreando al prójimo. Lo que se nos olvida de vez en cuando es lo "feíto" que se siente cuando los criticados somos nosotros.

Me puse a observar las expresiones que los "sujetos" hacían cuando escuchaban frases como "es horrible", "se ve muy fea", "luce tan insegura, pobre" y una que me pareció de lo más odiosa: "no puedo creer que se vaya a casar"... ¿cuál es su problema?

Con lo que vi en ese programa, se reforzó un poco más lo que me enseñaron en el curso ráfaga de imagen que tuvimos hace poco en el trabajo. Cuando escuchaba lo que decía la maestra pensé que exageraba, pero tristemente no es así. Todos esos conceptos aunados a la mercadotecnia hacen que la autoestima se vaya hasta el suelo y la gente se sienta inferior por no poder verse como equis personalidad o se pueda comprar los zapatos y la ropa de la marca que sale en las revistas de moda.

Les puedo asegurar que muchas veces decimos "¿A mi qué? A mi no me importa, que piensen lo que quieran", pero también es cierto que, queramos o no, cedemos a la bendita imagen. O díganme quién no conoce a alguien que le hayan hecho cortarse el cabello o rasurarse o tapar sus tatuajes para entrar a un trabajo, y quién no se ha enterado de dos candidatas cuyos IQs tienen más de 10 puntos de diferencia y al final gana la más joven, la que tiene mejor cuerpo, la rubia o la que viste mejor (ojo, no estoy diciendo que las bonitas son tontas, sólo que tienen más suerte las condenadas XD)...

Hablando de juventud, es impresionante cómo las mujeres (y recientemente los hombres también) quieren crecer más rápido, correr y más adelante negarse a envejecer. Ese culto a la belleza está iniciando cada vez a edades más tempranas. Sin ir más lejos, una pariente, no tenía ni 13 años y ya usaba pupilentes de color y se pintaba los ojos y las uñas. Yo a esa edad todavía jugaba con muñecas. Hoy tiene 15 y ya tiene una rutina en el gym, sale a donde se le da la gana y compra cosas que ni siquiera yo me puedo permitir.

No es que sea conservadora o una mona cerrada, pero hay niveles. Chequen esto: http://jezebel.com/5725707/french-vogues-sexy-kiddie-spread-is-misunderstood/gallery/2 se trata de un shooting que hizo la versión francesa de "Vogue". Aún no me queda claro cuál fue el punto de usar a estas modelitos, pero francamente me parece perturbador. O bueno, no sé a ustedes, pero algo no me cuadra ahí.

En ningún momento implico que haya que descuidarse o ir con una nube de mugre alrededor, pero propongo pensar un poco más en lo que estamos promoviendo como marketing y lo que consumimos. Al final del día nadie satisface a nadie, pero muchas personas creen que sí, que "los demás" son a quienes hay que complacer.

En fin... luego no nos preguntemos por qué hay tanto bullying, niños con problemas psicológicos, adolescentes medio extremos y hombres que aún se burlan (sí, se ríen) de las mujeres sólo porque "son feas".

25 de junio de 2011

Agradable compañía

Tengo un par de temas pendientes, pero creo que antes de eso me gustaría hacerles algunas preguntas.

¿Qué tan difícil puede ser convivir con desconocidos? ¿Hasta qué punto es suficiente la cortesía? ¿Qué tan tolerable es... o más bien qué tan correcto es hablar con toda clase de albures, palabras altisonantes, etc. en presencia de gente que no conoces incluyendo mujeres? ¿Se justifica abusar de la generosidad de la gente? ¿Es válido hacer esto sólo porque perteneces a los medios de comunicación más importantes a nivel nacional?

Estoy consciente de que nadie es monedita de oro, pero hay niveles. Una de estas personas me preguntaba qué pensaba de la prensa en ese momento. Yo contesté "decepción". No sé si lo habrán captado debido al estado en el que se encontraban, pero... discúlpenme pero ya no aguantaba más.

La experiencia que tuve estos días me ha hecho preguntarme si para llegar a donde están ellos, hay que ser así o si el mismo oficio te lleva a ser así. Inmediatamente me respondí que no, que no lo sabía y que realmente no quería saber. Si es así, creo que debo considerar cambiar de actividad.

Sé que puede sonar exagerado y que parece que me paso de inocente o tonta si quieren, pero créanme, fue un gran shock. Por cierto, agradezco a los compañeros que me apoyaron con esta visita (infinitamente).

En fin, me hizo reflexionar sobre quiénes están formando la opinión de la sociedad mexicana. Se supone que tienen estudio, que leen, que han viajado, que tienen un nivel intelectual "superior" al del resto de la población. Ellos son nuestra conexión, nuestro canal y nuestro medio de comunicación con el gobierno y con la comunidad internacional. Ellos nos informan y gracias a ellos sabemos que pasa en nuestro entorno... Entonces, ¿qué clase de personas estamos dejando que hagan estas tareas?

Los medios nos exhortan a levantar la voz, a expresarnos, a protestar y a exigir, pero creo que también debemos hacer lo mismo con ellos... creo que será interesante saber cómo reaccionarán cuando lo hagamos.

21 de mayo de 2011

¿El fin del mundo?

Son las 7 en punto y el mundo no se ha acabado. Vamos ni siquiera se siente una simple brisa que anuncie el fin de los tiempos. Por el contrario, oigo a varios pajaritos cantando alegremente al otro lado de mi ventana.

A menos claro que el fin del mundo sea a la hora del Pacífico y entonces sí, a disfrutar de una hora más de la vida como la conocemos... Nah... La verdad no creo... Quién sabe de cuál se habrá fumado don Harold Camping para decir que hoy 21 de mayo de 2011 era el fin del mundo, pero será interesante saber qué dirá ahora que... ejem... nada pasó.

Ciertamente este señor no tuvo tanto impacto con las profecías mayas, que desde hace un par de años han causado controversia. Queramos o no el fin de los tiempos siempre ha sido un tema que provoca curiosidad, morbo, burla e incluso miedo. Creo que más que creer en el octogenario neoyorquino o en las predicciones de la extinta civilización, la mayoría queremos saber si algo realmente va a pasar.

No, no me refiero a si va a ocurrir un cataclismo de proporciones olímpicas, sino a algo... ¿realmente va a cambiar algo? Vivimos en un mundo tan caótico, tan revuelto y en algunos sentidos tan decadente que en el fondo la gente quiere que "pase algo" para bien o para mal. ¿Realmente entraremos a ese nuevo orden en el que las cosas serán mejores o, efectivamente, se estrellará un asteroide que nos extinguirá como a los dinosaurios?

Queda comprobado que nadie lo sabe...

26 de marzo de 2011

Los trabajitos...

No es novedad que en los trabajos a uno lo hagan enojar, ¿o sí? No, no lo es, pero hay niveles. O tal vez sólo estoy exagerando (as usual)...

Yo sé que así es la vida y sobre todo el llamado "mundo real", y que la mayoría de los jefes no son lo que nosotros quisiéramos y que de no ser una joda, pues no te pagarían por hacerlo.

El punto es que, por lo que he leído y tweeteado, la gente ya se acostumbró a eso y que ellos mismos aceptan que es una ilusión creer que los empleados y asalariados mexicanos tenemos una vida.... No sé a los demás, pero a mi SÍ me gusta esa "ilusión".

Todo empezó cuando me dijeron que había un evento en sábado a las 3 de la tarde. ¿Perdón?

En realidad todo empezó en enero cuando nos dijeron que iríamos a "escuchar al cliente" los sábados, pero bueno, esa es otra historia... Por alguna extraña razón, los jefes creen que sólo estamos esperando a ver qué se le ocurre a la empresa para organizar un sábado por la tarde, como si no tuviéramos nada que hacer.

¿Pues saben qué? Yo sí tengo, por eso decidí que su evento se podía quedar donde está y que pueden disfrutarlo todo lo que quieran. Ya si el lunes encuentro en mi escritorio una carta de renuncia (que no he escrito yo) pues ni hablar... sabré que hice lo correcto.

Siempre he pensado que el sistema trabajo-descanso de este país es un asco. Trabajamos como esclavos y recibimos un salario bajo (los que no somos jefes) sin mencionar las vacaciones casi nulas. ¿Y qué podemos hacer? Nada. Al primero signo de alebrestación te señalan la puerta y saben perfectamente que están lucrando con tu miedo a perder el empleo.

Sí, sí sí... ya sé... "Deberías estar agradecida de que tienes trabajo", "Hay miles de personas buscando una oportunidad desde hace años"... Lo sé, lo sé... pero eso no justifica que los altos comandos sean una bola de cabrones. #HEDICHO.